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domingo, 15 de noviembre de 2009

Declaro la guerra a mi peor enemigo que es...

Mi conciencia.
Lo anotaré en un post-it.

Efecto espejo.



LA NUEVA EXISTENCIA DE UNA ESPINA

Te digo que, todo bien entre tu y yo;
¿yo ando de zorra y tu de cabrón?
Por favor, es tan claro nuestro encuentro:
si no has de ser mio, has de ser de las demas.
Hoy sembramos papa y tomate, mañana dolor.
Si no me equivoco entonces no me notas,
nuestra escencia quedó tuerta y chimuela
y hasta un poco deprimida con nueva cicatriz.
No se me da la gana enamorarme de ti.
Filtraré mis mas amargos resentimientos
seremos tan solo una parodia de tu amor.
Yo se que esperas que llegue a salvarte,
entiendo bien el vacío que llena tu corazón
comprendo a conciencia tu gran dolor.
El destino te lo dice, que no soy buena
a penas recuperé la mejor parte de mi:
donde aprendí a olvidar, donde supe amar.
Cerraremos todas las ventanas de guillotina
caerán despertando al polvo mohoso
ya no te sabrán igual sus besos y caricias,
empezarás a olvidarte de mi, algún día.
Adiós, me embriagaré en el último vagón
Si hago que la gente se pierda en mi,
siempre voy a existir. GCA.


"Las montañas harán eco con tu nueva voz, hijo mío".
El mundo es un lugar loco, tuviste mi mundo en tus manos, ahora sólo tienes vestigios de lo que un día fuí. Me atoré entre pensamientos. ¡Pseudopoetas...?

Gabriela.


- Sin ningún parecido a la realidad, es sólo que, veo a mis seres queridos sufrir tanto, lastimarse, odiarse, no es justo.
- O bien, como suele juzgar la gente, tómalo como un coraje vacío y egoista.
- Con una muy especial dedicatoria a uno de mis grandes colaboradores: Ricardo Alberto Ávila Carrillo