He leído un artículo esta mañana titulado Everything doesn't happen for a reason, lo que en español significa: no todo pasa por una razón.
Después de leerlo he comprendido que siempre lo supe y lo impuse en mi manera de vivir:
Como aquella vez que te llamé y te dije que estaba triste,
tu dijiste que no, que yo había elegido eso y que la vida era buena y que no debía estarlo,
te dije que no podía evitarlo, que me sentía muy triste,
me repetiste, en un tono autoritario, que no me sintiera triste,
me hiciste sentir una completa fracasada por elegir la tristeza.
Te expliqué la razón, la razón externa a mi, incontrolable y fuera del alcance de mis manos,
la decisión de otros de hacer o deshacer sus vidas donde yo no tenía voz y voto,
lo que me entristecía, lo que venía a mi vida a causar dolor.
Incluso te expliqué que la tristeza no sería motivo para no continuar mi vida como la conocía,
ni sería motivo para deshacer mis ambiciones ni levantarme cada día,
que yo elegía ser feliz, y sin embargo, la tristeza tocaba a mi puerta sin mi permiso.
Puedo elegir quien soy aún después de que la melancolía acecha,
pero no puedo elegir no sentirla, y tu, incomprensivo, te imponías
diciendo que ya no era tiempo de esperar tiempos mejores, que los tiempos mejores estaban aquí,
cuando tu habías decidido obtenerlos.
Te comenté que entendía que habías tenido malos y pésimos días,
y que ahora todo parecía verse bien en tu vida, pero sin embargo, estabamos hablando de mi,
no de mi queja de las pocas oportunidades de la vida ni de los tiempos difíciles,
sino de mi tristeza, y tu insististe que era mi culpa sentirme mal.
Entonces te dejé, te dejé como se abandona una planta que olvidas regar,
te dejé como dejas un libro que leías a la mitad, pues sus letras ya no te envuelven,
te dejé como un niño deja un juguete viejo porque ha madurado un poco, no porque tenga juguetes nuevos.
Te dejé y nos dejé y no voy a decir que la vida es mejor sin ti, pero tampoco era mejor contigo,
porque no quisiste comprender mi tristeza, que con el tiempo aprendí a cargar y a vivir con tal.
Y soy feliz, lo soy, y también a veces soy triste o a veces furiosa o a veces todas a la vez.
Ahora me han confirmado que tengo derecho a sentirme triste, igual que tu.
Permítete sentirte mal de vez en cuando, no es que pase por una razón, ni que te vaya a convertir en un individuo más fuerte o más sensato.
Lo que no te mata, tampoco te hace más fuerte.
O déjame, déjame como yo te dejé. Pero me estarás dejando como se deja a un perro en plena carretera porque ya no quieres cuidar de el, y tampoco te responsabilizas de abandonarlo ahí a su suerte.
La diferencia es que no soy un perro, yo emprenderé mi camino de vuelta a una vida sin ti, donde existes a la distancia y si quieres pasar a saludar, mi respuesta será inconclusa, no hay fórmula secreta para las relaciones y el mundo no es blanco y negro.
Tenemos derecho a reír, a llorar y a ser humanos.
martes, 3 de noviembre de 2015
martes, 10 de febrero de 2015
Continuará...
No hay nada peor que despertarse de un sueño en pleno climax.
Lo malo es que no he podido salir del planteamiento.
Lo malo es que no he podido salir del planteamiento.
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Gaby:
¿Qué es lo que te motiva a escribir luego de años sin hacerlo y ningún cambio relevante en tu vida?
Mi esperanza es que nadie lee este blog.
Mi esperanza es que nadie lee este blog.
La vida con subtítulos
Estuve analizando a todas esas parejas que sufren
a todas esas amigas que se pelean por una foto en Facebook
y a todos los que guardan rencor hacia un co-worker que les robó una idea.
Me reí tantas veces de sus problemas terrenales,
me parecieron tan banales, tan superfluos,
tan narcisistas llenos de ego.
¿Qué tal que tan solo creímos tocar el cielo y en realidad no despegamos jamás?
¿Podría yo sobrevivir al choque de realidad?
¿Es humano vivir con esta duda?
A veces se me olvida que soy humana
a veces se me olvida que porque soy mujer "debo" ser muy intensa.
a veces se me olvida sentir.
No se si la respuesta es que lo siento todo
o que en realidad no siento nada.
Si todo me importa demasiado o si nunca me importó.
La sociedad entera se encasilló,
tal vez yo soy el cliché:
una mujer que se siente excluida.
Sentirse tan alejado de la realidad
ha de ser lo muy ordinario
lo cotidiano de ser un ser pensante.
Quiero dormir con la esperanza de olvidar la duda en un mal sueño
despertar con la alegría de saber que mis sentimientos estan en un lugar correcto
vivir con la certidumbre de lo intagible.
Vaya utopía: "la certidumbre de lo intangible"
pero que podría ser tan importante para que me inspire dolor
si he vivido tanto tiempo con el corazón roto.
Con las ilusiones en el suelo he amado
he logrado ser amada y ser funcional
con la eterna desilusión de alcanzar la gloria
he vivido a plenitud. ¿Qué podría ser peor?
¿A qué persona normal podría importarle un corazón roto cuando vuelve a casa con una madre alcohólica, un padre drogadicto, una abuela asesina, un hermano en la carcel, un hijo no deseado, la dignidad atrofiada, la esperanza destruída, la ilusión nula, los sueños rotos, cáncer en los huesos?
Cada individuo vive sus propios demonios
y alimenta a sus propias bestias.
¿Qué podría ser más relevante que eso?
¿Y si todo lo que creí correcta es en realidad lo contario?
Tantas personas se han hecho esta pregunta.
¿Me diagnosticarán acaso una crisis existencial?
Me he vuelto experta en el existencialimos,
cada año tengo una crisis de esas
es fácil titularle la crisis de los [coloque edad aquí].
Tal vez soy un personaje en una ficción que se escribió hace tiempo
somos un mito de lo que es el amor, solo falsos profetas.
Tal vez soy un cliché por que siempre escribo por las madrugadas.
Tal vez me acabo de dar cuenta de que no soy original.
a todas esas amigas que se pelean por una foto en Facebook
y a todos los que guardan rencor hacia un co-worker que les robó una idea.
Me reí tantas veces de sus problemas terrenales,
me parecieron tan banales, tan superfluos,
tan narcisistas llenos de ego.
¿Qué tal que tan solo creímos tocar el cielo y en realidad no despegamos jamás?
¿Podría yo sobrevivir al choque de realidad?
¿Es humano vivir con esta duda?
A veces se me olvida que soy humana
a veces se me olvida que porque soy mujer "debo" ser muy intensa.
a veces se me olvida sentir.
No se si la respuesta es que lo siento todo
o que en realidad no siento nada.
Si todo me importa demasiado o si nunca me importó.
La sociedad entera se encasilló,
tal vez yo soy el cliché:
una mujer que se siente excluida.
Sentirse tan alejado de la realidad
ha de ser lo muy ordinario
lo cotidiano de ser un ser pensante.
Quiero dormir con la esperanza de olvidar la duda en un mal sueño
despertar con la alegría de saber que mis sentimientos estan en un lugar correcto
vivir con la certidumbre de lo intagible.
Vaya utopía: "la certidumbre de lo intangible"
pero que podría ser tan importante para que me inspire dolor
si he vivido tanto tiempo con el corazón roto.
Con las ilusiones en el suelo he amado
he logrado ser amada y ser funcional
con la eterna desilusión de alcanzar la gloria
he vivido a plenitud. ¿Qué podría ser peor?
¿A qué persona normal podría importarle un corazón roto cuando vuelve a casa con una madre alcohólica, un padre drogadicto, una abuela asesina, un hermano en la carcel, un hijo no deseado, la dignidad atrofiada, la esperanza destruída, la ilusión nula, los sueños rotos, cáncer en los huesos?
Cada individuo vive sus propios demonios
y alimenta a sus propias bestias.
¿Qué podría ser más relevante que eso?
¿Y si todo lo que creí correcta es en realidad lo contario?
Tantas personas se han hecho esta pregunta.
¿Me diagnosticarán acaso una crisis existencial?
Me he vuelto experta en el existencialimos,
cada año tengo una crisis de esas
es fácil titularle la crisis de los [coloque edad aquí].
Tal vez soy un personaje en una ficción que se escribió hace tiempo
somos un mito de lo que es el amor, solo falsos profetas.
Tal vez soy un cliché por que siempre escribo por las madrugadas.
Tal vez me acabo de dar cuenta de que no soy original.
viernes, 6 de febrero de 2015
domingo, 1 de febrero de 2015
2 años de ausencia
Estoy convencida de que voy a explotar. En un instante preciso con la presión adecuada, mi cuerpo no soportará el ritmo que mi pulso incrementa segundo a segundo.
Sí, voy a explotar. Habrá que traer un forense porque tanta sangre no podrá ser de causas naturales. Habrá pedazos de mi piel regados por las paredes blancas de esta habitación en la que escribo.
Definitivamente voy a explotar y será un alivio cuando lo haga.
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