jueves, 24 de abril de 2014
lunes, 7 de abril de 2014
"Cuento: Moralismos"
Te conocí, si es que así puede decirse, hace ya varios años. Solo hemos chateado desde entonces. En vivo no te conozco, sin embargo te he visto en fotos, en videos y en la cámara del Skype. Siempre me gustaste mucho, más antes cuando tenías esa chispa, esas ganas de vivir la vida. Ahora en cambio siempre andas de malas y haces comentarios de mal gusto, aunque a veces si estas contento y me sueltas algún piropo.
Aún en la vida virtual se pueden crear costumbres, y creo que escribirnos (aún sin horarios ni rutinas), fue una costumbre que creamos juntos. Siempre que te quejas de algo intento aconsejarte pero claro, mis consejos no son bien recibidos por muchas razones: soy mucho más jóven que tu, ¿qué podría yo saber de la vida?; probablemente sea de mal gusto pues estas en un momento de duelo y yo interrumpo con mis moralismos; y creo que la razón más importante es que esos consejos, tu no me los pides.
Aún con todo esto, creo que te quiero, te escribo a 1267.8 km de ti, y me escribes también, a un huso horario de distancia, como viajar en el tiempo, como existir en una realidad alterna.
Entonces una tarde como cualquier otra te digo que no quiero morirme sola, somos demasiado exigentes como para enamorarnos, razonamos demás y eso a veces no nos deja ser felices. Somos quisquillosos, puntuales en cada idea pero también somos galaxias aparte, somos dos realidades tan distintas, tan lejanas. Soy para ti lo que tu eres para mi, somos dos desconocidos con el corazón roto. Casi nada nos causa encanto o atractivo.
Me pides una tarde como cualquier otra, organizarnos un viaje para conocernos pero estoy muy inmiscuida en mis dolores y me niego. No, no soy esa, no se tu. Y te recito por el whatsapp estas líneas:
"No pienses en mi de esa manera. Mejor sal y conoce mujeres, escoge a una, cualquiera que tenga sentido del humor y le gustes. Proponle matrimonio luego de un par de meses de estar saliendo y no te tardes en tener hijos, al menos tengan tres, para que llenen pronto su casa de risas, congestiones nasales y paredes rayadas. Se feliz a su lado y respétala por que es la madre de tus hijos. De vez en cuando permítete discutir con ella y estar en desacuerdo con el color de las cortinas que ella eligió. Déjala ganar esas discusiones de vez en cuando, sabrá que la amas. Vive así muchos años, todo el día trabajando para darle lo mejor a tus hijos, por que ellos merecen solo lo mejor, y quéjate porque no hay comida caliente cuando llegas a casa. Discúlpate por tu insensibilidad y duerme abrazado de tu hijo el menor.
Cuando pase el tiempo y estés demasiado viejo para divorciarte, arrepientete de haberte casado sin amor. Pero perdonate y refúgiate en la idea de que no morirás solo y de que tienes tres bellos hijos, hombres y mujeres de bien. Hijos tuyos que probablemente te odien un poquito por que no fuiste lo suficientemente paciente, y porque no tuviste el tiempo suficiente para estar con ellos, porque viviste siempre para un trabajo que los mantenía a ellos, a sus necesidades y hasta sus privilegios. Pero que de todos modos, te vayan a visitar al asilo cada Domingo, como ir a misa es fe de cristianos, como una costumbre tan arraigada como un paradigma, como por obligación con remordimientos, pero sin vacíos, como si fuera la llave para las puertas del cielo.
Déjales que te visiten así, cada Domingo, por que llevan a tus nietos, a los que probablemente querrás más de lo que quisiste a tus hijos, y los cuales por seguro, te querrán más de lo que tus hijos te quieren en sus vidas. Ellos sin duda, serán lo mejor que te pasó en tus 78 años de vida. Y los quieres por que son tan bellos, tan inocentes, tan sonrientes y tan carismáticos. Ellos te quieren por que tu para ellos si tienes paciencia, la vida pasó tan rápido que tienes tiempo de sobra y se lo regalas todo a ellos, por que no hay nada más que hacer, y por que te nace, por que por fin en la vida hay una chispa de alegría en tu camino. Y ellos te visitarán cada semana, cual costumbre dominical, aún cuando tus hijos dejen de hacerlo.
Entonces, muere. Muere por que no queda más y por que ya fuiste feliz, por fin. Y rómpeles el corazón, son jóvenes y podrán superarlo, y tu recuerdo habitará en sus memorias, le hablarán a sus hijos de ti, de lo maravilloso que fuiste y de los bellos momento que vivieron a tu lado".
Ay Mario, tu solo te ríes de mis desvaríos, con lo mucho que me gusta escribirte, y hablar, no me alcanzó el audio en el whatsapp y terminé redactando 483 caracteres para ti. Si morimos solos, tu allá y yo acá, pensaré en este cuentito que escribí para ti y que un día leiste. Más que kilómetros y husos horarios, me gusta pensar que solo estuvimos a 32GB de enamorarnos.
Gabriela Camarena
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martes, 25 de marzo de 2014
Dudas existenciales
Yo nunca he escrito para alguien,
no le escribo a quien amo,
me escribo a mi misma para acordarme
de que si creo en el amor
y que por amor escribo,
aunque no tenga sentido,
aunque un día se apague. GCA.
Versos rotos, sentimientos completos.
¿Te acuerdas cuándo bailamos en un museo?
¿Y aquella ocasión en qué nos tiramos al suelo a observar el techo?
La manera de amarnos es la que más me convence,
el silencio en el coche acompañado de sonrisas.
¿Te acuerdas cuándo nos fugamos de la fiesta?
¿Y aquella ocasión en qué nos besábamos en plena plaza?
La sonrisa que se dibuja en tus labios al verme,
es la paz que aguarda mi espíritu por conocerte.
Te amo tanto que tengo miedo,
te amo tanto que a veces duele,
te amo tanto que me desconozco.
Tengo miedo por que no quiero perderte,
me duele el pensar que mi torpeza pueda alejarte,
me desconozco cuando me descubro añorándote.
Creo que te amo por que te daría mi paz,
creo que te amo por que te daría mi muerte,
creo que te amo por que te daría mi vida.
¿Mi vida? Te la doy, ya es tuya,
estrújala y resuelvela, añorala, acompáñala.
¿Mi vida? Mi vida es mía,
Es mía cuando tiene el propósito de ser feliz,
a la felicidad la rotulé con tu persona,
a la felicidad la rotulé con tu nombre.
Y si me tocas me derrito
y si me derrito me desvanezco
y si me desvanezco aparezco en ti
en ti encuentro mis esperanzas
en mis esperanzas encuentro mi fe
en mi fe encuentro tu nombre
en tu nombre encuentro el amor
ese amor que me toca y si me tocas:
me derrito. GCA.
¿Y aquella ocasión en qué nos tiramos al suelo a observar el techo?
La manera de amarnos es la que más me convence,
el silencio en el coche acompañado de sonrisas.
¿Te acuerdas cuándo nos fugamos de la fiesta?
¿Y aquella ocasión en qué nos besábamos en plena plaza?
La sonrisa que se dibuja en tus labios al verme,
es la paz que aguarda mi espíritu por conocerte.
Te amo tanto que tengo miedo,
te amo tanto que a veces duele,
te amo tanto que me desconozco.
Tengo miedo por que no quiero perderte,
me duele el pensar que mi torpeza pueda alejarte,
me desconozco cuando me descubro añorándote.
Creo que te amo por que te daría mi paz,
creo que te amo por que te daría mi muerte,
creo que te amo por que te daría mi vida.
¿Mi vida? Te la doy, ya es tuya,
estrújala y resuelvela, añorala, acompáñala.
¿Mi vida? Mi vida es mía,
Es mía cuando tiene el propósito de ser feliz,
a la felicidad la rotulé con tu persona,
a la felicidad la rotulé con tu nombre.
Y si me tocas me derrito
y si me derrito me desvanezco
y si me desvanezco aparezco en ti
en ti encuentro mis esperanzas
en mis esperanzas encuentro mi fe
en mi fe encuentro tu nombre
en tu nombre encuentro el amor
ese amor que me toca y si me tocas:
me derrito. GCA.
El dueño
Dicen que la poesía es de quien la escribe,
pero hace días que ando vagando en la idea
pues desde hace tiempo que mis versos son tuyos.
GCA.
miércoles, 5 de marzo de 2014
viernes, 20 de septiembre de 2013
Para vivir.
Con verte ya soy feliz,
si el cielo me lo quita
yo con escucharte puedo vivir.
Aunque, si se me priva de tu melodía
con olerte puedo sobrevivir.
Y si mi olfato se extinguiera
te toco y te siento, puedo existir.
Hasta quedarme sin dedos en las manos
me queda el roce de nuestros cuerpos.
Aún sin poder sentir tu cuerpo
puedo respirar tu aliento,
que es todo lo que me quedaría:
antes de morir sin ti.
Pero si fuera tu aliento el que se perdiera
yo siempre tendría memorias para revivir,
que por favorel alzheimer no me alcance
que entonces el infierno sería
no perderme a mi que te invento,
sino vagar en el vacío sin saberlo
como venganza del destino
desvivir la vida sin enterarme
y llegar hasta la muerte atrapada
dentro de una cárcel invisible
en un mundo donde no naciste tú.
si el cielo me lo quita
yo con escucharte puedo vivir.
Aunque, si se me priva de tu melodía
con olerte puedo sobrevivir.
Y si mi olfato se extinguiera
te toco y te siento, puedo existir.
Hasta quedarme sin dedos en las manos
me queda el roce de nuestros cuerpos.
Aún sin poder sentir tu cuerpo
puedo respirar tu aliento,
que es todo lo que me quedaría:
antes de morir sin ti.
Pero si fuera tu aliento el que se perdiera
yo siempre tendría memorias para revivir,
que por favorel alzheimer no me alcance
que entonces el infierno sería
no perderme a mi que te invento,
sino vagar en el vacío sin saberlo
como venganza del destino
desvivir la vida sin enterarme
y llegar hasta la muerte atrapada
dentro de una cárcel invisible
en un mundo donde no naciste tú.
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